“Una requisa indiscriminada bajo la órbita de la Ley de Seguridad Nacional”

El juicio a los penitenciarios

“Una requisa indiscriminada bajo la órbita de la Ley de Seguridad Nacional”

Javier Marcelino Herrera define con esas palabras la brutal golpiza que marcó un antes y un después a la Unidad 9 en dictadura. El testigo ratificó declaraciones que hizo en 2005 y aclaró haber visto a la mayoría de los imputados el día de la requisa. Eduardo Victorio Paris y Dionisio Puz fueron los otros dos testimonios de la audiencia que reanudará el próximo 31 de mayo.

Por Secretaría de Prensa – APDH La Plata

(18MAYO2010) – Eduardo Victorio Paris fue el primero en prestar declaración indagatoria ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de La Plata en una nueva jornada de la audiencia en la que se juzga la responsabilidad de catorce agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) durante la última dictadura cívico-militar.

Paris fue detenido por averiguación de antecedentes en Zárate el 29 de marzo de 1976 y durante un mes pasó por un calabozo en esa ciudad y por el Tiro Federal de Campana.

Según su declaración, el testigo fue reubicado en la Unidad Penal Nº 9 a finales de abril luego de un recorrido en el que dejaron a ocho mujeres en un penal que no pudo precisar. Al llegar a la cárcel, Paris fue alojado en el Pabellón 13 y aseguró que allí “había gente que pesaba 45 kilos”.

La requisa del 13 de diciembre de 1976 fue uno de los hechos que padeció el testigo durante su detención. Se refirió a “un cambio de régimen dentro del penal” y a que “los golpeadores no fueron los penitenciarios de siempre”. En su testimonio, Paris dio cuenta de que durante el violento episodio fueron desnudados y obligados a caminar con las manos atrás y la cabeza gacha. “Estoy seguro de que no eran de la Unidad 9 quienes llevaron adelante la requisa”, infirió la víctima a pesar de haber sido inducido a mirar hacia abajo.

Respecto a las celdas de castigo conocidas como “chanchos”, Paris recordó haber estado una vez “por haber hablado con un compañero”. La visita de la Cruz Roja coincidió con dicho castigo por lo que el testigo deduce su vuelta al pabellón al día siguiente.

En otro orden, el testigo hizo alusión a las muertes de Juan Carlos Deghi y Dardo Cabo. Sobre el primero, recordó haberlo felicitado cuando se enteró de su liberación y que éste le dijo que era una cuestión de prode. “Su prode fue la desaparición y la muerte”, concluyó Paris. Respecto a Cabo, supone que lo mataron y asegura que en el penal se enteraron del hecho a los pocos días a través de los diarios.

A los efectos del reconocimiento, Oscar Rodríguez, abogado querellante de la APDH La Plata, procedió a la lectura de los imputados lo que permitió al testigo recordar a  Segundo Andrés Basualdo como “uno de los que más pegaba en los chanchos” y a Abel David Dupuy como el Director del penal a partir de la violenta requisa.

Eduardo Paris permaneció detenido en la Unidad Penal Nº9 hasta el 17 de junio de 1978 y representa uno de los más de doscientos cincuenta testigos que prestará declaración en la audiencia oral y pública de la causa caratulada “Dupuy Abel David y otros S/ homicidios, torturas, tormentos y privación ilegítima de la libertad”.

El precio de haber sido penitenciario

El testimonio de Javier Marcelino Herrera inició con una reseña de su paso por el SPB entre el 1º junio 1966 y el 12 de abril de 1976, día en que fue detenido. Durante aquellos años trabajó en Melchor Romero, en la Jefatura de Servicio, y conoció a Eduardo Zavala -otra víctima del terrorismo de Estado en la Unidad 9- durante su militancia en la Juventud Peronista.

Al momento de su detención Herrera trabajaba en tesorería del SPB y fue llevado al Regimiento de Infantería ubicado 1 y 60. Allí lo tuvieron en condiciones infrahumanas y lo llevaron a la sala de tortura de la Comisaría de Arana donde le aplicaron la picana eléctrica y luego le realizaron un simulacro de fusilamiento. Según el testigo, el 15 de julio de 1976 fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y trasladado a las dos semanas a la Unidad Penal Nº 9.

Respecto al 13 de diciembre de 1976, el testigo recordó ese día por efectuarse “una requisa indiscriminada y una brutal represión bajo la órbita de la Ley de Seguridad Nacional que había empezado a regir en todo el país”. Ante la insistente pregunta de uno de los miembros del Tribunal, Dr Roberto Atilio Falcone, el testigo respondió que “los agentes presentes en la violenta requisa fueron Cosso, Dupuy, Vega, Acuña, Fernández, Rebaynera, Basualdo, Contini y García”. Dicha declaración se desprendió de la ratificación de otra realizada el 28 de octubre de 2005.

De las celdas de castigo, Herrera aseguró no haber estado aunque afirmó que “los compañeros que permanecían en los chanchos volvían con 3 o 4 kilos menos”. Y agregó: “Rebaynera era conocido como ‘el sátiro de la zapatilla’ ya que le propinaba patadas en las plantas de los pies a todo aquel que iba a parar a los chanchos”.

En cuanto a la responsabilidad de los médicos, el testigo también ratificó su declaración efectuada hace cinco años: “Existió complicidad entre los médicos y quienes ordenaban las torturas. Los médicos de guardia tenían relación directa con los pabellones. De hecho, era Favole quien entraba a los pabellones”, dijo.

Herrera estuvo en un penal de Chaco hasta la llegada de la CIDH en 1979 y fue trasladado a Caseros en 1980 luego de la visita de la Cruz Roja a la Unidad 9. Fue liberado en noviembre de ese mismo año junto a Eduardo Zavala a quien, según sus palabras, “no veía desde la requisa”.

Si bien el testigo reconoció no haber sido maltratado a excepción de la requisa que dio lugar a la etapa de Dupuy dentro del penal, sí asintió que “hubo gente del aparato represivo del gobierno militar de aquel entonces que venía y sacaba de la celda a varios compañeros”. “El que vivió en Argentina durante esos años sabe bien de qué se trata”, concluyó el testigo.

Vale destacar el planteo del abogado de la querella, Dr. Flavio Gliemmo, quien solicitó la citación de Mario Oscar García, agente penitenciario nombrado por el testigo. No obstante, el Tribunal optó por no hacer lugar a la petición.

Secuelas de requisa

La fábrica Astilleros Río Santiago permaneció cerrada entre el 24 y el 30 de marzo de 1976. Aquel día, cuando Dionisio Puz volvió a trabajar como cualquier otro día de su vida, había un puesto de militares en la puerta de la fábrica que, según sus palabras, “se dedicaba a separar la gente que tenía anotada en una lista”.

A Dionisio lo separaron y le apuntaron con armas. De inmediato, lo llevaron a una guardia de Astilleros, lo vendaron, lo ataron y lo subieron a un camión que lo llevó a la Prefectura de La Plata.  Allí le pegaron en la espalda, le tomaron declaración y le sacaron una foto antes de llevarlo en una ambulancia de la Escuela Naval hacia la Unidad Nº9 de La Plata.

Al llegar al penal le fue destinado el Pabellón 10 y de una de esas celdas fue desalojado el 13 de diciembre de 1976. “El régimen se modificó luego de la requisa de aquel día ya que hasta ese momento se podían hacer deportes y había recreos”, relató el testigo. Y agregó: “Esa requisa fue de una ferocidad inusitada y la gente que la llevó adelante estaba uniformada de color verde”. También pudo precisar que el mayor ensañamiento de aquella madrugado fue para con Eduardo Zavala, ex penitenciario en aquel momento.

Dionisio permaneció detenido en la Unidad 9 hasta el 27 de julio de 1978 y en su testimonio pudo reconocer la existencia de las celdas de castigo conocida como “chanchos”. “Una vez tenía fiebre y me quedé dormido y estaban haciendo el recuento y les faltaba uno, entonces fueron a mi celda, me encontraron y me llevaron a los chanchos donde me pegaron y me bañaron con agua muy fría”, detalló el testigo.

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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