Declaró el Secretario General de ATE ante sala llena

El juicio a los penitenciarios

Declaró el Secretario General de ATE ante sala llena

Hugo Ernesto Godoy narró su historia ante el Tribunal Oral Federal en lo Criminal Nº 1 de La Plata. Detalló su detención, antes del Golpe del ’76, y confesó que en la Unidad 9 “hubo una estrategia de exterminio a cargo del Servicio de Inteligencia del Ejército, el Servicio Penitenciario Bonaerense y una red de colaboradores a la que denominábamos buchones”. Carlos José Masera, Facundo Raúl Urteaga y Abel Horacio Piccinin fueron los otros protagonistas de la jornada.

 Por Secretaría de Prensa y Difusión – APDH La Plata

(1JUNIO2010) – Entre aplausos y fuertes abrazos, la Juventud de la Asociación de Trabajadores del Estado saludó a Hugo Ernesto Godoy luego de testimoniar sobre su cautiverio en la Unidad Penal Nº 9 durante la última dictadura cívico-militar. También hubo lágrimas y un cántico que resonó en la entrada de la ex Amia: “como a los nazis, les va a pasar/ adonde vayan los iremos a buscar”, corearon los presentes.

La declaración de Godoy, el actual Secretario General del gremio, duró más de cuatro horas y se produjo a sala llena. Algunos de los presentes en la platea del público fueron el director de la Revista “La Pulseada”, Carlos Fanjul; el Secretario General de la CTA de la Provincia de Buenos Aires, Víctor De Gennaro; el Secretario General de la Asociación Judicial Boanerense, Hugo Blasco; y algunos miembros del Foro por la Niñez y la Adolescencia.

El testigo declaró haber sido detenido por la Policía Bonaerense el 2 de agosto de 1975, llevado a la comisaría 2º de La Plata, posteriormente a la 8º y, por último, a la Dirección de Investigaciones. Allí permaneció hasta fines de agosto, cuando fue trasladado a la Unidad 9, donde pasó cinco de los siete años de su cautiverio. También pasó por el penal de Sierra Chica y la cárcel de Caseros.

Godoy hizo referencia al régimen carcelario previo a la dictadura y durante el año 1976 en la Unidad 9. “En mayo de ese año comienza la intervención militar y los traslados de compañeros de otras cárceles que fueron efectuados por personal de Ejército”, relató. Y recordó que: “cuando hicimos el homenaje a la masacre de Trelew terminamos todos en los ‘chanchos’, que eran utilizados como pabellones de aislamiento, aunque después alojaron a presos políticos”.

Respecto a la asunción de Abel Dupuy como Director del Penal, el testigo aseguró que a partir del 13 de diciembre de 1976 se institucionalizó un régimen en el que se perdieron los beneficios a partir de una brutal requisa. “Se inauguró un mayor y sistemático endurecimiento del sistema carcelario, no sólo para los presos sino para los familiares”, afirmó Godoy.

A partir de la requisa que también produjo una reclasificación de los pabellones en los que se alojaron a presos calificados como “recuperados”, “recuperables” e “irrecuperables”, el testigo pudo dar cuenta de la estructura sobre la que se fundó el terrorismo de Estado en la Unidad 9. “Hubo una estrategia de exterminio a cargo del Servicio de Inteligencia del Ejército, el Servicio Penitenciario Bonaerense y una red de colaboradores a la que denominábamos buchones”, confesó. Y concluyó: “No se si han tenido capacitación pero este accionar sistemático tuvo personal elegido y preparado para eso. Y lo digo conociendo distintos momentos dentro del penal”.

Si bien Godoy estuvo en varios pabellones aseguró haber compartido cautiverio con Brontes, Crea y Rapaport, con quiénes había ingresado al penal en el mismo tiempo. También refirió a los homicidios de Dardo Cabo, Rufino Pirles, Ángel Georgiadis y Horacio Rapaport.

En cuanto a los imputados, el testigo relató haber sido sancionado en una oportunidad con una paliza brutal, a cargo de un suboficial de apellido Varela y el oficial Rebaynera, quien efectuó el castigo. Incluso afirmó que el “Manchado” era el más violento. Y sobre el “Nazi” Rebaynera dijo que “en la despedida de cada día nos ponía una canción de un brasilero que decía ‘te agradezco señor un día más’”.

Ante la pregunta de uno de los abogados de la defensa, Godoy afirmó que “los médicos no se presentaban, sino que se abría la puerta, aparecía alguien que preguntaba cómo nos encontrábamos y se iban”. También mencionó la existencia de psicólogos y psiquiatras que realizaban entrevistas a los internos por considerarlos “enfermos”, “delincuentes terroristas” y “subversivos”. “Ellos querían encontrar los denominadores comunes de la supuesta enfermedad que padecíamos”, narró el testigo.

Hugo Godoy fue liberado bajo condición vigilada el 16 de octubre de 1982, luego de haber sido trasladado a Sierra Chica, Caseros y devuelto a la Unidad Penal Nº 9, donde “hubo una estrategia de destrucción de los presos políticos prevista y planificada”. Allí le había sido iniciada una causa por tenencia de armas y asociación ilícita, por la que fue condenado a cuatro años de prisión y por la que cumplió siete.

El caso de Pinto

Carlos José Masera fue víctima de la represión ilegal cuando el terrorismo de Estado iba en decadencia. Lo detuvieron en Córdoba el 1º de agosto de 1978, fue alojado en el Centro Clandestino de Detención conocido como “La Perla” y luego trasladado a la Unidad 9.

Septiembre de 1978. Ataque de vesícula por haber mezclado las comidas, a cada rato vomitaba y lo llevaron a la clínica y lo tuvieron nueves días internado. Lo trataron bien. Luego lo devuelven a la celda.

El testigo narró haber pasado por varios pabellones y haber permanecido en los “chanchos”. “Arguyeron mal comportamiento porque un día un guardia oyó que sacudí los pies a causa del frío que sentía”, confesó. “A la noche me vinieron a buscar, me torcieron el brazo y me llevaron a los ‘chanchos’. Me desnudaron, me hicieron bañar con agua fría y me dieron ropa liviana. La celda era de 3 por 4 y la cama era una mesa de cemento”, detalló Masera.

A lo largo de su declaración indagatoria, el testigo mencionó con mayor precisión al traslado y homicidio de Alberto Pinto: “Lo castigaron y fue muerto en la cárcel. Lo mataron a patadas en los ‘chanchos’”. En tal sentido, reconoció saberlo por comentarios de otros presos y agregó que a Pinto lo habían trasladado en un Hércules, atado en el piso, sin poder defenderse y a los golpes.

A Masera lo liberaron el 12 de febrero de 1980, aunque la orden de libertad constaba del 5 de febrero. “La liberación fue muy rápida porque las pruebas estaban sólo que no se habían concretado” argumentó.

En cuanto a los ‘chanchos’, el testigo aseveró que “no existió control médico sino la visita del Jefe de la Guardia acompañado de médicos para comprobar si se podían mover”. “A las celdas no pasaban los médicos, sólo el Jefe”, agregó Masera.

Encierro permanente

A Facundo Raúl Urteaga lo detuvieron el 4 de enero de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Pasó por la Seccional 8va de Policía a un lugar que no pudo precisar y,luego, a la Coordinación Federal. A fines de enero lo pusieron a disposición del PEN y lo trasladaron a Devoto para desembocar en la Unidad 9 a principios de febrero de 1977.

 Cuando llegaron lo golpean y lo llevaron a un calabozo muy oscuro. Fue a una celda en los pabellones de atrás, los que le decían “la Siberia”, el 13 o 14.

“El régimen era de encierro permanente” dijo el testigo, a tal punto que les daban un minuto para afeitarse. “Si no hacían las cosas rápido estaba la amenaza de la sanción permanentemente”, agregó.

El régimen alimenticio fue otro tema en el que se refirió Arteaga: “era bastante malo, de difícil digestión, en algunos casos tenía bichos, el mondongo en varias oportunidades estaba sucio. Excepcionalmente daban buena comida cuando estaba por visitar la Cruz Roja”.

El caso de Deghi

Deghi era un dirigente cooperativista que fue detenido. Cerca de la cárcel se lo llevaron junto con la mujer -que la soltaron- pero él fue una de las 30 mil víctimas de la represión.

Algo que destacó el testigo fue que cuando llegó a la cárcel se comentaban dos cosas: la requisa y el tema de Dardo Cabo, que fue sacado de la cárcel y luego ejecutado.

Arteaga fue entrevistado por Gatica, que era Teniente Coronel. Le preguntaron por información que se negó a dar sobre su familia. “Me preguntaban por mi cuñada”, agregó.

El testigo temió por su vida dentro de la cárcel en dos oportunidades: una fue cuando o sacaron al patio y fueron hostigados  por guardias armados. Les decían que les iba a pasar lo mismo que en Trelew. Se estaría creando una situación para ejecutarlos.

La otra oportunidad fue que mientras estaba detenido nació su hijo, se enteró a los diez días porque no le habían avisado. Al principio tenían visitas de contacto, luego se cortan y el hijo al no poder tener contacto le agarra un shock respiratorio que le trajo consecuencias psicológicas posteriores. No obstante haber pedido visitas de contacto le fueron negadas. Por esto tuvo un altercado con quien le decían “la Hiena”.

Había gente de otra nacionalidad pero le postergaron mucho la opción  para salir del país. Como tenían opción se supone que estaban a disposición del PEN hasta su traslado en mayo de 1979.

“No había motivos para torturar”

A Abel Horacio Piccinin lo secuestraron en Astilleros Río Santiago, después lo llevaron a Prefectura en Ensenada. En 1976 llegó a Unidad 9 y permaneció seis meses en condiciones infrahumanas.

“Cuando llegamos nos molieron a palos”, expresó indignado a tal punto que “era imposible evitar los golpes”.

Las situaciones cotidianas no tenían límites, y los detenidos estaban limitados en todos los aspectos. “En un momento estaba haciendo ejercicio y me llevaron a los chanchos tres días como castigo. Nunca entendí a que se debían los golpes, las torturas y los tormentos” dijo Piccinin , quien se acordó de “la monona”, a quien le pegaban en la planta de los pies.

Había otro tipo de torturas: recordó el sonido de los candados y de las llaves.

La familia los primeros días no sabían de la detención, y se enteró a la semana, gracias a que el padre de Piccinin era retirado de la Marina y averiguó dónde estaba.

La víctima compartió la situación de cautiverio con un grupo que venía de Zárate, quienes le contaron que llegaron atados con alambre y se les habían incrustado el alambre en las muñecas.

 De Astilleros, su lugar de trabajo, le había llegado un telegrama para que se presente a trabajar y luego uno de que lo había echado, como al resto de sus compañeros. Eso implica que no estuvo blanqueado en ningún lado.

 Al testigo fueron a buscarlo tres veces y buscó esconderse en Buenos Aires.

Anuncios
This entry was posted in Audiencia 06/01 by apdhlaplata. Bookmark the permalink.

About apdhlaplata

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s