El Tribunal decidió detener al Doctor Mela, médico de Unidad 9 en dictadura

(1° informe de la jornada)

El Tribunal decidió detener al Doctor Mela, médico de Unidad 9 en dictadura

El juez Rosansky le dijo que quedaba en esa situación por la posibilidad de un “falso testimonio”. La palabra de otro testigo en que reafirma la idea de que la cárcel era una “extensión de los centros clandestino de detención”.

POR SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSIÓN

APDH LA PLATA

(22JUNIO2010) Una audiencia que no ha concluido pero que presume la novedad de la fecha en la detención del Doctor Mela, quién había declarado el martes pasado y se había cargado de contradicciones en sus declaraciones.

 “Usted reconoció en su testimonio no actuó ni conoció actos de tortura” le dijo el Juez Rosansky al testigo, y luego le preguntó:

-¿Usted intervino en algún caso en el cual tenía que ver la posibilidad de torturas?

– No – contestó Mela.

Eso provocó la exhibición de un legajo de Horacio Micucci de 18/10/1978 en el que se hablaba de las torturas a Micucci en su despedida de la Unidad 9, y derivó a que el Tribunal decidiera que Mela quedara detenido por la posibilidad de un falso testimonio. (Veasé informe APDH LA PLATA audiencia 15 de junio)

El caso Pinto

Carlos Martín Bettiol fue el primero en declarar luego de la citación y detención de Mela. El día 29 de Junio de 1977 fue detenido ilegalmente y torturado en la Comisaria de Cautelar para pasar por Haedo y  ser derivado finalmente en la Unidad 9 de La Plata.

El ingreso a la Unidad fue en condiciones infrahumanas, porque a Bettiol los bajan de un auto aproximadamente ocho civiles y personal de la fuerza aérea (los mismos que lo secuestraron) que además de robarle sus pocas pertenencias lo dejan en mano de los penitenciarios de la Unidad 9.

En la llegada los hacen desnudar en los chanchos. “Me siguieron golpeando a mi y a mis compañeros, nos hicieron corren en una hilera de guardias y nos pasaban jabón sobre una ducha fría para quitar los hematomas”, mencionó el testigo, que en ningún momento fue revisado por los médicos, según indicó.

“Rebaynera, Videla, Fernández y Baldacera” fueron los nombres que recordó Bettiol al momento de nombrar a quienes dirigían las torturas y tormentos.

Tras pasar por el Pabellón 13 y pasar cuatro veces por las celdas de castigo, el testigo recordó que solo le daban a la noche un colchón con manta y que el agua se la daban de un pozo cuando tiraban la cadena de los baños.

Cuando parecía que todo había terminado, lo sacan de Unidad 9 al año de haber ingresado y le realizan un Juicio junto a un grupo de compañeros en septiembre de 1978 que derivó en el traslado en un avión Hércules junto a otros 90 prisioneros, entre ellos Alberto Pinto, Carlos Gutierrez y Héctor Ortiz.

“Pinto tenia epilepsia, en las condiciones de las cárcel de Córdoba agravó su situación, en el avión tubo una descompostura. Lo golpeaban y amenazaban con tirarlo del avión”, dijo Bettiol.

Otra vez a la Unidad 9

Al testigo lo separan y lo llevan al pabellón 14, separado de todo el grupo que venia de Córdoba. Sobre Pinto, concluyó: “me entero que había sido muy golpeado y llevado a los chanchos e internado en un hospital y que por esto muere”

Estas eran alguna de las causas que el testigo mencionó para que vayan a sufrir castigos y tormentos en las celdas de castigos:

No tener prendido el botón superior de la camisa.

No agachar suficientemente la cabeza.

Sonreír frente a un guardia.

En resumen, el testigo dijo que era una metodología sistemática dentro de la cárcel y  mas allá de las visitas, “una política de terror como continuidad de los centros clandestino de detención”.

(2° informe de la jornada)

Gutierrez: “La cárcel era una extensión de los campos de concentración”

 El funcionario cordobés fue otro testigo que dejó en claro el plan sistemático dentro y fuera de la Unidad 9 platense. Habló de las condiciones que sufría su compañero Pinto y las circunstancias infrahumanas de las celdas de castigo.

(22JUNIO2010) Carlos Mario Gutierrez es el ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la provincia de Córdoba, y fue detenido el 26 de julio de 1977 en San Luis, Capital por el grupo de defensa anti – aérea y una patota denominada D2 al mando de un conocido represor de la época denominado “Gato Gómez”.

 El testigo pasó por la sede de la policía provincial de San Luis, por la Unidad Penitenciaria de Río Cuarto, por un campo de concentración de  la Ribera en Córdoba y en la Alcaldía de la central de policía. En cada uno de los lugares sufrió torturas y tormentos, según declaró.

 A principios del año 1978 junto a un grupo de compañeros detenidos fueron  juzgados en un .Consejo de guerra estable Número II a cargo del tercer cuerpo de ejército presidido por el Coronel Morel. Gutiérrez fue condenado a 18 años de prisión según la Justicia militar.

 El 27 de Octubre de 1978 son trasladados a la Escuela Aérea de Córdoba y en un avión Hércules parten hacia la Unidad 9 de La Plata. “Conocí a Alberto Pinto antes de ser detenido, militaron juntos en el peronismo” dijo Gutierrez, y agregó sobre su compañero: “lo escuché gritar pidiendo que se considerara su situación porque preveía un ataque de epilepsia. La saña hacia él fue mayor que con todos nosotros”.

Los detenidos a pesar de que estaban engrillados al piso del avión y encapuchados recibían una paliza permanente, con amenazas de arrojarlos desde el aire si se seguían quejando. “En un momento Pinto no se sintió más y supusimos lo peor o un desmayo”, confesó el testigo, quien gracias a la buena disposición de un oficial fue uno de los pocos que pudo orinar durante el viaje.

Las condiciones en la Unidad 9

Como mencionaron varios de los testigos, la llegada no fue como un lugar de contención. Todo lo contrario, porque hubo golpes por todas partes.

Dos casos recordados sobresaltan sobre el resto: Alberto Pinto y Hugo Ortiz entraban a un estado crítico. El primero llega luego de un lapso de tiempo a la enfermería en condiciones extremas de salud, el segundo sufrió la explosión de su vejiga producto de un golpe y tuvo que ser operado de urgencia.

“A Pinto trataban de ejercitarlo en una bolsa de papel y ejercitarle los pulmones porque en pocos días podía morir, ya que venía de las celdas de castigo”, argumentó Gutiérrez, quien pasó momentos difíciles en el pabellón 16 b de la Unidad 9..

El testigo contó que dos veces fue a los chanchos. Una fue un sábado que  coincidió con los días de visita que accedían los familiares. “Un oficial interpretó que estaba durmiendo y  me derivó a la celda de castigo”, mencionó.

Con estas palabras se expresó Gutiérrez al contar lo que era ir a las celdas de castigo:

 ”La recepción era de rigor. Uno entraba y recibía la paliza. Golpes de puño, de bastón. Hasta ventiladores le ponían mientras duchaban con agua helada. Fuimos golpeados y alejados de cualquier ámbito. Estaba todo oscuro. La única comunicación era el pasa plato. No había muebles ni baños. Tomábamos agua a veces por el pasa platos o por la descarga”.

 “Machado”  Fernández, Ribadeneira y Dupuy fueron los nombres que pudo recordar el testigo, quién dejó una idea concreta de lo que se sintió estar en Unidad 9 en dictadura: “la cárcel era una extensión lisa y llanamente de los centros clandestinos de detención porque no teníamos ningún derecho, éramos ilegales”

En conclusión, dijo que existió una política de destrucción psíquica y física en la  Unidad 9 con un clima de total violencia.

En 1982 Gutiérrez deja Unidad 9 y según sus palabras es parte del primer caso en el que el Consejo de Guerra fue desestimado por la Suprema Corte por “incluir hechos anteriores a la constitución de los mismos”.

Bettiol ingresó a la Unidad 9 en septiembre del 77 y estuvo hasta 22 noviembre de 1980

El imputado Rebainera fue quién lo llevó al portón de salida  de la Unidad y le dice que retorne a Córdoba

Aclaración sobre el imputado Acuña

El Tribunal decidió desalojarlo de la sala de audiencias salvo para reconocimientos y situaciones excepcionales por los hechos ocurridos el pasado 14 de Junio, ya que el imputado Acuña al finalizar la audiencia entregó panfletos con un “contenido determinado” en mano al personal policial.

Recordemos además que el día que empezó el Juicio le hizo la seña de la “V” al público y provocó una situación similar cuando declaró el testigo Godoy.

En otro aspecto, la abogada de la defensa Laura Díaz estudió la situación del imputado Fernández y dijo que no está en condiciones de defenderlo.

(3° informe de la jornada)

La audiencia sigue mañana por una carta que le dio un imputado a un testigo en 2009

 Mientras el testigo Vecchio llevaba a cabo su declaración mencionó la carta que recibió por parte del acusado Rebaynera. A ver la situación  el Tribunal se toma hasta mañana para pensar una decisión al respecto.

 POR SECRETARÍA DE PRENSA Y DIFUSIÓN

 APDH LA PLATA

 (22JUNIO2010) Carlos Vecchio fue secuestrado el 7 de abril de 1976. Lo llevan a  1 y 60 con otros compañeros como  Torres y  Scatolini (el mismo que recibió intimidaciones la semana pasada).

“A la noche nosllevaban a torturar a otro lado. El dolor de la tortura es irresistible e indescriptible”, dijo Vecchio.

 Después de un tiempo lo llevan a Unidad 9, más precisamente al Pabellón 10, donde relata una entrevista que tuvo con el Director Parenti:

 “Una de las torturas más grandes era no saber por qué estabas ahí ni hasta cuándo”.

 Con respecto a la requisa del 13 de diciembre, dijo que de pronto estalló un soplo de fatalidad y el mundo se volvió violento, por lo que a partir de ese día comenzaron a utilizar uniformes.

 La vida en los calabozos de castigo

 “Me llevaron, me desnudaron y me hicieron bañar con el agua helada. Era diciembre, si hubiera sido en invierno pienso que no estaría acá”, explicó Vecchio, y agregó que ese día no le pegaron, pero sí al siguiente.

 La golpiza se inicia con una trompada que lo hizo volar contra la pared y a continuación otro penitenciario le comienza a dar patadas. El testigo contó que se quedó quieto y con los ojos cerrados para que finalizaran. Estuvo entre tres y cinco días.

 El relato se interrumpiò cuando el testigo refirió haber recibido una carta del procesado Raúl Rebaynera, en marzo de 2009.

 El Secretario del Tribunal leyó la misiva en la que el “Nazi” declamaba su inocencia y le hacía llegar al testigo un posible interrogatorio al que debía contestar, redactado en partes con un lenguaje inequívocamente forense.

Ante esta circunstancia, el Tribunal resolvió pasar a cuarto intermedio hasta mañana a las 10 de la mañana para considerar qué hacer frente a esta cuestión.

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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