La carta de un imputado a un testigo en el centro de la escena

 

“Fue una sorpresa, más que intimidación”, dijo el testigo Vechio por el escrito que recibió del imputado Rebaynera en 2009. Los testigos de Río Cuarto y las menciones al caso de Alberto Pinto en una audiencia que está en desarrollo.

 (Primer informe de la jornada)

 POR SECRETARÍA DE PRENSA Y DIFUSIÓN

 APDH LA PLATA

 (23JUNIO2010) Carlos Ángel Vechio es una persona particular, por su forma de ser y por como hizo de su relato una atrapante historia de vida. Produjo risas al público, a los abogados y a los jueces. No por eso sus palabras dejaron de ser preocupantes por el pasado de la Unidad 9 en dictadura.

 “En este banquillo estuvo sentado el señor Julio López”, recordó el testigo, que hizo valer sus conocimientos de filosofía, psicología, medicina y derecho para brindar sus argumentos en los oscuros momentos hasta que salió en libertad el 18 de julio de 1978.

 Su relato había comenzado ayer martes y se prolongó hasta hoy producto de la carta que había recibido del imputado “nazi” Rebaynera en el año 2009 con un tono “amigable” que le solicitaba conciliación. “Me sentí sorprendido, no intimidado”, confesó.

 Estas son algunas de las palabras que le respondió el testigo Vechio a quién está acusado de dirigir / cometer torturas y tormentos.

 “Señor Rebaynera, en la requisa 13 de diciembre  sufrí golpes pero no terminé en enfermería. Si recuerdo que a Zavala le dieron golpes en la cabeza. El trato en su unidad era riguroso, y se escuchaban gritos a la noche. No guardo rencores ni hice denuncia. No recuerdo rostros y menos apellidos.”

 El Juez Rosansky le preguntó el porqué de la respuesta. Vechio contestó:

 – Mi naturaleza geminiana lo ha establecido así. Considero en mi fuero íntimo y en consonancia con mi educación que el homicidio es una persona que no tiene corazón. Hay amigos que no están y siento que yo tengo el inexcusable deber moral de hablar por ello y decir que por ejemplo Domínguez ha desaparecido de la Unidad 9.

 PABELLONES DE CASTIGO

 El testigo dentro del penal tuvo que soportar –como la mayoría de los detenidos– las atrocidades dentro de los pabellones de castigo / aislamiento, o “chanchos”; como ellos llamaban dentro de la Unidad. “Era una catarsis, un infierno, un aislamiento total”, dijo Vechio al respecto, y agregó que en los tres días que estuvo no recuerda haber recibido las condiciones necesarias de higiene.

 Con una gran dinámica para desarrollar sus ideas y con una tonalidad persuasiva el testigo continúo con sus reflexiones. “Cuando estás en los chanchos empieza a jugarte la cabeza, la psicología te hace eso, porque en un momento no sabía cuando iba a tomar agua”, y después arguyó que se le cruzaba ver algún elemento para colgarse.

 LA DESAPARICIÓN DE DOMINGUEZ

 “Está desaparecido desde 1978 y lo vi en la Unidad 9”, exclamó Vechio. Desde ese entonces empezó a recordar la última vez que lo vio: “me había quemado un dedo, me llevan a enfermería. Había que caminar por la senda de los pabellones y llego a la antesala. Ahí me encuentro con Miguelito Dominguez. Creo que estaba en el pabellón I. Nos miramos. Me hace una seña que no llegó a concretarla porque un guardia nos interrumpió”.

 Lo que le quería decir su compañero era que iba a quedar en libertad, gracias a un interno que se lo comunica días más tarde en los pabellones de castigo. La impotencia llega cuando ese mismo interno le dice a Vechio que se habían “chupado” a Domínguez.

 LOS TESTIGOS DE RÍO CUARTO

 Héctor Hugo Ortiz fue detenido el 27 de junio de 1977 en Río Cuarto. Pasó por la Unidad Regional de policía de la provincia 20 días y por la cárcel de Rió Cuarto. En mayo de 1978 lo llevan a  la penitenciaría San Martín de Córdoba, para llegar en octubre de 1978 a La Plata.

 El testigo recordó aquél famoso viaje en el Avión Hércules desde Córdoba hacia Buenos Aires en que trasladan a un centenar de personas con golpizas en el trayecto. “Estábamos vendados, fue un viaje arduo y duro”, dijo el testigo.

 Con respecto a Alberto Pinto, recuerda varias situaciones particulares. “Sufría de epilepsia hace tiempo y sufrió una crisis en el viaje que lo hizo estar inconsciente por unos minutos”, mencionó, y agregó que el personal desconocía la circunstancia y fue golpeado duramente.

“Se escuchaban gritos de dolor. Escuché además que decían que había que tirarlos desde el avión”, completó.

 GOLPES BRUTALES QUE DERIVARON EN INTERNACIÓN

 Ortiz llega junto a sus compañeros a la Unidad 9 y mientras lo bajan de un camión es golpeado fuertemente en el vientre. A raíz de ese episodio pide atención médica esa misma noche, por lo que queda internado por un espacio de 45 días. “Fueron del mismo personal de la Unidad Penitenciaria, fue un golpe muy duro”, recordó.

 A las primeras horas de arribar a la Unidad, el testigo contó que lo llevaron a cortarles el pelo a todos, pero menciona su situación particular de salud: “Tenía deseos de orinar. En un momento de la tarde me apretó el pene y sale una gota de sangre. Le explico el problema y uno de los guardias me traslada a la sede del hospital”.

 El Doctor Favole, uno de los imputados, es quien supuestamente intervino quirúrgicamente sobre la víctima.

 A los 20 días llega al mismo lugar Alberto Pinto con diversos problemas físicos. Ortiz dijo que lo conocía de antes porque habían estado en cautiverio en Río Cuarto. “Su estado era bastante malo, de inconciencia, shockeado. A pesar de que era flaco tenía en ese momento un aspecto mas pálido y delgado que de costumbre. Todo sucio y con hematomas en la cara, en el cuero cabelludo y en un costado del tórax. Era severo”, argumentó sobre la situación de Pinto.

 CASTIGADO POR ESCRIBIR EN GRIEGO

 De esta manera contó el testigo como le tocó ir a las celdas de aislamiento para recibir tormentos por varios días:

 Una vez fui llevado a la celda de castigo. Fue tragicómico. Estaba leyendo un libro referido a la mitología griega. El final del libro terminaba con una frase escrita en griego. Lo transcribí en un papel. Lo vio un personal de la cárcel y como no estaba en español fui castigado.

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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