En el nombre del Padre

Juicio a la Unidad 9

EN EL NOMBRE DEL PADRE 

El ex capellán, Elías Musse fue uno de los tantos sacerdotes víctima del terror implantado en la Unidad 9.Recordó que a uno de los guaricárceles le decían el nazi ya que por su actitud “no hubiese desentonado en Auschwitz”.También se escucharon los testimonios de otros tres testigos.

  Por Secretaria de Prensa y Difusión APDH La Plata.

 (12dejulio2010) Dio inició a la audiencia del día lunes el testigo Carlos Fernández Castillo quien fuera solicitado a presentarse ante el Tribunal por la defensa del señor Abel David Dupuy.

Fernández Castillo, afirmó que se desempeñó en la Unidad 9 como módico anestesiólogo. Enfatizó que el servicio que cumplía era irregular: “trabajé en la Unidad 9 de La Plata, en la Unidad nº 1 de Córdoba,  la Unidad Penal de Batán. Prestaba servicio cuando había una actividad quirúrgica”. En relación al periodo que trabajó, el testigo dijo haber desempeñado tareas desde el año 1976 hasta retirarse en el  año 1990.

Con respecto a la muerte de Albero Pinto, el testigo afirmó no haber  participo en ninguna operación quirúrgica:” Yo sólo tenía relación con el con el cirujano que programaba la operación en las distintas unidades carcelarias”, concluyó.

 “Que aquellos que siempre han tenido recursos sepan reconocer que hay gente que vive en la miseria”

 Ese es uno de los deseos de Elias Musse, sacerdote que estuvo detenido en la Unidad 9 y quien se sentó en la silla de los testigos para brindar su testimonio.

 El testigo comenzó su relato mencionando que en el año 1976 se desempeñaba como parroco en San Vicente de Olavarria. Para ese momento,  tenía militancia en el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, “en la época que las parroquias convocaban a los jóvenes de la región a la participación y militancia”.

Gracias al Monseñor Marengo, el testigo se entera que lo iban a secuestrar y, por esa razón, escapa a la casa de su madre en la ciudad de Mar del Plata.

En referencia a los lugares en donde estuvo detenido, recordó haber pasado por la Unidad de Sierra Chica, donde tuvo una estadía muy breve, Villa Devoto, para luego si, llegar  a la Unidad 9 de La Plata donde permaneció 7 años. Encapuchado y con las manos detrás, de esa manera arribó el testigo al Penal. Luego del ingreso, fue alojado en el  pabellón Nº 13.

 Hizo mención a la requisa del 13 de diciembre la cual describió como “una requisa generalizada en donde nos sacaron a todos. No podíamos levantar la cabeza y, mientras estábamos en esa posición, nos pegaban”. Palabras del testigo que dejan al descubierto el brutal cambio de régimen que se vivió a finales de 1976. Luego de ella, al testigo lo cambian al pabellón Nº 4 junto con el resto de los sacerdotes “Todos estábamos por la misma razón: pertenecer al Movimiento de curas Tercermundistas”, dijo el testigo a lo que agregó que una vez por semana los sacaban de las celdas  para asistir a misa, él y los 17 sacerdotes que se encontraban alojados para ese momento en la Unidad 9.

De manera elocuente y con documentación en mano, Musee mencionó las razones por las cuales fue enviado en tres oportunidades a los calabozos de castigo.

La primera vez que lo sancionaron fue el 7 de febrero de 1977, para esa oportunidad permaneció 2 días en los “chanchos”. Un año después fue sancionado “por hablar a través de una ventana”. Y la última, el motivo de pasar  4 días de aislamiento fué “por tostar un pedazo de pan adentro de la celda”.

El testigo se refirió a los chanchos como lugares en donde no tenían ninguna pertenencia, y lo describió como “un camastro de cemento con un inodoro en el piso, del cual a veces nos tiraban la cadena”. En relación a las condiciones que allí imperaban, el testigo recordó que llegó a estar 48 hs sin tomar agua.

En relación a ello,  mencionó que las veces que estuvo sancionado nunca fue golpeado, pero que siempre sintió “los alaridos de los compañeros de otras celdas”. “Creo que mi condición de sacerdote tuvo que ver con que nunca me hayan torturado”, dijo el testigo.

 Uno de los momentos más relevantes de su testimonio fue cuando el testigo contó una anécdota que tiene su relación con el asesinato de Dardo Cabo y Rufino Pirles. Previo a estar en el pabellón Nº 4 junto con el resto de los sacerdotes, Musse tuvo un breve paso por el pabellón Nº 1, conocido como “pabellón de la muerte”.

El testigo recordó que estaba jugando al ajedrez con Dardo Cabo, quien en un momento es llamado junto con Rufino Pirles por un guardiacárcel. En ese momento se les informó que iban a ser trasladados y, ante la noticia, la reacción  de Cabo según el testigo “fue de temor” y le pidió que interviniera ya que veía “las cosas muy feas”.Es por ello que Musse llama por el pasaplato al oficial Basualdo para averiguar que era lo que sucedía. La respuesta de este fué que “ese día no se atendían confesiones”. Más tarde se enteró que tanto a Dardo Cabo como Rufino Pirles se les aplicó la conocida “ley de fuga”.

 Llegando al final de su relato, Elias Musse puso de manifiesto ante el Tribunal la visita que recibió por parte de dos personas que “estaban involucradas en la causa” a su domicilio en el año 2007. Esas personas se presentaron como pertenecientes al servicio penitenciario, afirmando que  “no tenían nada que ver “con la averiguación que en ese momento se estaba realizando. Luego de la visita, le enviaron un e-mail con fotos de los supuestos implicados en los hechos ocurridos en la Unidad 9.

Esas fotografías fueron puestas a disposición del Tribunal que evaluará la prueba y resolverá la implicancia que pueda tener en el debate oral.

Luego  Stella Maris Ponce fue quien prestó declaración. La Testigo fue propuesta por el Doctor Gliemmo, abogado de la defensa.

Maris Ponce afirmó ser amiga de la hija de Valentín Romero, que lo conoce hace 18 años tanto a el como a su hija. Dijo que era una excelente persona, y que” siempre  les envidió a la familia”.

Gliemmo solicitó que el tribunal capte una fotografía que tenia la testigo de Valentín Romero de hace 44 años para constatar que “esta exactamente igual que ahora”-

  “Te golpeaban por cualquier motivo”.

 Calvo Alberto Rubén fue detenido el 27 de marzo de 1976 cerca de su hogar. Lo llevaron a la policía de Zarate: “me inmovilizaron, me pusieron algodón en los ojos y me vendaron la cabeza. Me llevaron a un calabozo y estuve allí 3 días”, afirmó al respecto.

Rubén fue trasladado a la fábrica de Tolueno Militar en Campana, y luego fue llevado en una lancha “como van las bolsas de papa, apiladas una sobre otras, a penas podíamos respirar”, dijo. Tras pasar a  un barco junto a grupo de compañeros los subieron en una bodega donde permanecieron alrededor de cuatro días. Según lo relatado, fue el principal centro de tortura de la zona.

Ese lugar se alternaba con la Comisaría Primera de Moreno. En relación a eso el testigo mencionó que estaban “en muy malas condiciones fisicas, lastimados, desnutridos, sucios” antes de ser trasladados en camiones al hospital militar de campo de mayo.

En los últimos días del mes de abril el testigo fue llevado con otro grupo de gente en una gran caravana de camiones y autos con sirenas. Tras pasar por algunas comisarías en el día, por la noche llegan a la Unidad 9 de La Plata.

Arribar a un lugar nuevo era generar más sospechas e intriga por desconocer el futuro de sus vidas. En la unidad penitenciaria le hacen saber a los detenidos de una forma irónica que no les va a ocurrir más nada. “Nos sacamos las vendas, éramos ocho personas, nos tropezábamos, no veíamos nada, teníamos pus en los ojos”, dijo Rubén, quién al día siguiente fue llevado al oculista con golpes en la cabeza y cicatrices por “todos lados”:

Fueron varios los días que tuvieron que pasar para que los recién llegados se dieran cuenta que estaban en una cárcel, con desayuno, almuerzo y recreos.

Vestigios del pasado

 Los detenidos escuchaban ruidos poco comunes, y el testigo contó que compartía la celda junto a un preso común, el cual le dijo que algo iba a pasar. Se escuchaba el ruido de camiones y por el pasillo principal se escuchaban correr mucha gente.

De repente, alguien grita: “cuando abramos las celdas salgan corriendo al patio“, aspecto que provocó la formación de dos filas, de desnudar a los detenidos y de romperle el codo a Rubén. En la audiencia de hoy le mostró al Juez Rosansky ambos codos para apreciar la diferencia por los daños ocasionados.

Las pertenencias de los detenidos fueron robadas por los penitenciarios. “Todo lo que teníamos desapareció. Nos rompieron las fotos de los familiares, y las dejaron rotas bien a la vista para que viéramos lo que habían hecho”, explicó al respecto.

Algo que han dicho varios testigos es la idea de que cualquier aspecto mínimo es motivo de castigo. Por eso Rubén argumentó ejemplos como que si caminabas torcido, armar el colchón al revés o jugar al domino con los compañeros. “Era parte de una tortura psíquica”, arguyó, y agregó: “Luego del 13 de siembre apareció la sensación de que nos podía pasar cualquier cosa”.

Si algo bueno le sucedió dentro de las condiciones infrahumanas vividas y en comparación con otros detenidos, es que el testigo no estuvo en los “chanchos”, pero los recordó por comentarios como “pequeños calabozos de hormigón con una loza que hacia de cama” y “un lugar mas pequeño que una celda común”.

 Cada vez que cambiaban la guardia, las autoridades entraban a los calabozos y les daban una paliza, incluso agua fría en pleno invierno. “Nos afeitábamos con una hoja de Gilette oxidada, y nos decían que era la que nos habían dejado los familiares”, indicó Rubén.

Finalmente, el testigo se refirió al asesinato de su compañero y amigo Juan Carlos Deghi:

“Estamos convencidos de que los que hicieron eso fueron los militares, pero quienes lo planearon fueron otros. Deghi era abogado laborista, su accionar estaba ligado a la promoción de los derechos de los trabajadores, algo que afectaba a ciertos grupos económicos”.

El 24 de diciembre de 1977 fue el día en el que el testigo pudo salir de la unidad carcelaria y recuperar su libertad.

 

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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