Slepoy: “Se eliminaron a los que pensaban distinto”

 La segunda parte de la jornada se completó con tres testimonios que dejaron constancia del accionar policial y militar, con torturas, golpes y asesinatos como parte del plan de exterminio del gobierno de facto.

 POR SECRETARÍA DE PRENSA

 APDH LA PLATA 

(23AGOSTO2010) A las cuatro de la tarde volvió a desarrollarse el juicio tras un extenso cuarto intermedio. La novedad de la jornada era el rechazo del  Tribunal al planteo de la defensa de nulidad en la ampliación de carátulas a los médicos Favole, Jurío y Corsi.

 Carlos Alberto Slepoy fue detenido por personal de la Marina en Chacarita un sábado al mediodía días antes del Golpe Militar del 24 de marzo de 1976.

 Se había recibido de abogado en septiembre de 1975 y habían formado un grupo de una docena de abogados con el objetivo de asesorar a personas en el ámbito del derecho laboral. Vale destacar que varios de ellos están desaparecidos.

 Pasó luego por la ESMA, Coordinación Federal y la cárcel de Villa Devoto hasta aproximadamente Octubre. “Fue un oasis al lado de lo que fue la Unidad 9”,dijo.

 “Había euforia del personal penitenciario por el Golpe de Estado”

 La llegada a Unidad 9 fue descripta con precisión por el testigo. “Nos hicieron desnudar y pasar por una fila india. Hubo golpes de machete, de patadas. Cada uno fue a parar a las celdas que se podía meter. He visto personal vestido de blanco”, manifestó el testigo, quién recordó al carcelero de apellido Peratta que llamaban “el vietnamita”.

 Cuando estaba en el pabellón 16 b vivió la requisa de diciembre de 1976. Empezaron a ver “tremendos” ruidos en la cárcel, los hicieron correr con saltos de rana y lagartijas entre otros sometimientos. “Fue una tremenda brutalidad con heridas y fracturas en muchos detenidos”, contó Slepoy.

 Se había iniciado una etapa mas dura que por cualquier motivo uno podía ser enviado al calabozo, donde dos veces tuvo que pasar por las celdas de castigo. En ese caso recuerda a dos carcelarios que no están imputados en el juicio: la “Chancha” Alvarez y Guerrero.

 “Uno entraba y lo metían bajo un chorro de agua fría sin importar la época del año. Recibías golpes. Hacía salto de rana, flexiones, lagartijas y era depositado en una celda. Estaba a oscuras prácticamente”, contó, y agregó que vio en reiteradas ocasiones situaciones de compañeros que eran torturados y burlados por las autoridades, e incluso Guerrero le dio una paliza tan brutal a un compañero que no pudo levantarse por tres días.

 A partir del 13 de diciembre se vivió una situación de “terror” que “se confirmó con los asesinatos de Georgiadis y Rapapport”, expresó Slepoy, sumado a los diversos secuestros y desapariciones de familiares.

Su hermana Silvia fue secuestrada a principios de septiembre de 1977 y  liberada cuatro días después. Por su parte la madre del testigo visitaba al Coronel Gatica para obtener la libertad de su hijo. “Jamás se me imputó ningún tipo de delito pero estuve 20 meses en la cárcel”, reveló.

 Luego de las gestiones realizadas por la familia, Gatica lo interrogó y a los dos meses salió publicado en Clarín que tenía el pase para poder emigrar. “Me trasladaron llamativamente esposado en un tren. Estuve durante unos días en Coordinación Federal para ir a Ezeiza y exiliarme” dijo.

 Vale destacar que además de ser citado como testigo de lo que ocurrió, Slepoy es abogado y declaró además en carácter de concepto. Estas son algunas reflexiones que se pudieron escuchar en la jornada de hoy:

 Todos los lugares por lo que yo pasé eran personas que formaban parte de diversas organizaciones. Era gente que de alguna otra manera había desarrollado su pensamiento y tenía un motivo de existencia: construir una sociedad distinta a la que estaba. La idea de poder imponerse sobre estas personas con amedrentamiento.

 A partir de la dictadura se produce la concentración carcelaria. La Plata se llena de presos políticos. Se dio también en Sierra Chica y Unidad 1 de Córdoba, como algunos ejemplos. Tuvimos la suerte de sobrevivir porque fuimos detenidos antes del Golpe Militar.

 Acá no hubo la existencia de dos demonios que se enfrentaron entre sí, si no un plan para exterminar a aquellos grupos opositores para los militares. Eso se llamó Proceso de Reorganización Nacional. Cientos de centros clandestinos de detención para crear una nueva nación para eliminar a aquellos que pensaban distintos. Eso se llama Genocidio.                                                        

 Se trata de eliminar a los que no pueden ser recuperados y reintegrar a aquellos al proyecto de nación. Ese era la idea de las Fuerzas Armadas

 A veces me da la sensación de ser un privilegiado al compararme con lo que les sucedió a otros compañeros. Estuve durante varios días con dolor de muelas. Logré que me llevaran al dentista, que me la sacó sin anestesia cuando se podía salvar.

 Quiero destacar el plan General del ejército a fines de 1975 repartido en febrero de 1976 donde se dice que se considera como oponente a todas las organizaciones e individuos integrados en ella, se opongan a la toma de poder y/o obstaculicen de cualquier forma el normal funcionamiento del poder militar. Oponentes activos y potenciales. Se incluye una larga lista de partidos políticos, organizaciones de derechos humanos y religiosas. A esto se dirigió el gobierno de facto

 Cipoleone: “Era un régimen severo, no se podía hacer nada”

 A las siete de la tarde declaró de manera breve Carmelo Cipoleone,  detenido en su casa  por la Marina  el 24 de marzo de 1976  y llevado en un micro pasa  por  la comisaría de Berisso, por la  puerta de Astillero  Río Santiago y luego  fue llevado a la escuela Naval.

 Sobre la estadía en la Unidad 9, sintetizó: “Estábamos adentro de la cárcel y el que podía embocarte con un golpe te embocaba. A mí me rompieron una costilla, luego nos llevaron a un lugar donde nos pusieron contra una pared y nos continuaban golpeando”.

 Luego de un tiempo de tensión un penitenciario   se presentó  y  les dijo que era el director,    que se quedaran tranquilos,  que podían fumar. Además, Cipoleone destacó la nula ayuda médica: “De ahí nos llevaron a los médicos estaba en un lugar como una salita, y yo le plantee lo de los golpes y  me dijo acá nadie  le ha pegado a nadie. Me dio una pastillita blanca, la costilla jamás fue atendida”.

 Fueron dos meses de odisea para el testigo, quién sabía que había un pabellón de castigo pero yo nunca asistió. “Nunca me  dijeron por qué habíamos llegado a ese lugar. Lo peor que le puede pasar a una persona es perder la libertad”.

 Por ultimo Cipoleone resaltó: “Cuando estábamos encerrados en la celda recuerdo que  era un régimen completamente severo. No se podía  ver a nadie en los pasillos, no se podía tener nada le sacaban todo y en los recreos no se podía ver la cara a los guardia cárceles uno entra en una situación de violencia que no sabe como termina,  pero en el recreos  algunos reconocían quién le pegó.”

 Russo: “Me golpeaban en la planta de los pies de manera constante”

  A las 19 24 horas  declaró Horacio Hugo Russo quien estuvo dos veces en la Unidad 9. Fue secuestrado el 22 de julio de 1975 en su domicilio donde lo llevaron al centro clandestino de detención El Vesubio. Ahí estuvo hasta el año 1978 que lo trasladan a  la comisaría 8 de La Plata.

 “Se me agudizó un problema respiratorio que había adquirido en el Vesubio, vino alguien que dependía del regimiento 7 de la Plata y me dio unas pastillas que decían Ejército Argentino. Luego nos trasladaron a la U 9 donde me llevaron directamente a enfermería”, indicó Russo, que confesó luego que en la Unidad 9 no le dieron medicamentos, sino que por ser nuevo lo llevaron directamente a “los chanchos”, donde le practican torturas físicas y psíquicas..

 Sobre el lugar de detención, confesó que había un gran asiento como una cama de cemento para tomar agua tenía que tomar durante  dos veces por día desde la letrina. “Nunca vi médicos en ese lugar de la enfermería y tampoco en los chanchos, y cuando me golpearon en la planta de los pies tampoco puedo ver quienes me golpean porque me  hacían poner boca abajo”.

 El testigo luego fue trasladado a  la cárcel de devoto el 15 de noviembre del 1978 para volver a la Unidad 9 en  la navidad del 1978, donde pasa a la legalidad.

Ante preguntas de la querella sobre otros detenidos en los calabozos de castigo el testigo concluyó: “Se escuchaban los gritos aterradores de otros castigados” 

 La audiencia continúa mañana martes a partir de las 10 horas.

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El Tribunal no dio lugar al pedido de la defensa

 Es  sobre la nulidad de la ampliación de carátula a los tres médicos semanas atrás. Por lo tanto sigue todo como estaba. Declaró el primer testigo de la jornada. Continúa la audiencia en la Ex – Amia con la presencia de un centenar de jóvenes.

 POR SECRETARÍA DE PRENSA

APDH LA PLATA

 PRIMER INFORME DE LA JORNADA

 (23AGOSTO2010) Un día nublado con la intensa humedad que caracteriza a la ciudad de La Plata daba cuenta de la presencia de jóvenes de la secundaria. Ahora tienen la misma edad de aquellos que pelearon por sus derechos y fueron oprimidos en lo que se recuerda como “La Noche de los Lápices” hace más de treinta años.

 Hoy presenciaron los relatos de hechos atroces cometidos en la Unidad 9 en dictadura.

 Fueron varios minutos de espera porque el primer testigo no llegaba. A las doce del mediodía los murmullos dejaron de escucharse y la presencia del Tribunal calló todas las voces, para dar comienzo a una nueva audiencia luego de dos semanas.

 En primer lugar se dio lugar al ofrecimiento de prueba respecto de la resolución hace dos semanas sobre la detención de los médicos. El Doctor Petorozzo de la defensa planteó la nulidad de la resolución por el cambio de calificación y ampliación de la carátula porque “violan distintas leyes de la Constitución Nacional”.

 La Fiscalía no estuvo de acuerdo con los planteos del abogado y hubo que esperar un cuarto intermedio para escuchar la resolución del Tribunal.

 Luego de veinte minutos de espera, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 1 de La Plata no dio lugar al pedido de la defensa, que era la nulidad de la ampliación de carátula a los médicos.

 El primer testigo conmovió a los presentes

 A la una de la tarde comenzó a declarar Antonio Miranda, quien fue detenido en San Juan en enero de 1976. Después de pasar once meses en un penal de aquella provincia fue trasladado en un avión Hércules a la Unidad 9 junto a otras personas como por ejemplo Capella, Acosta y Ávila. “Éramos aproximadamente 300 personas. Veníamos apretados y fuimos brutalmente golpeados”, recordó.

 Cuando los detenidos pensaban que se iba a solucionar la violencia porque veían médicos, el ingreso a la Unidad 9 fue en base a golpes,. “Se dio todo lo contrario. Llegamos a los calabozos golpeados”.

 El testigo argumentó que los calabozos eran fríos en invierno y en verano. “Era siniestro y adentro no tenían nada. Solo nos daban un colchón con frazada de noche” dijo.

 Cuando fue blanqueado pasó a los pabellones y se alojó en el número 9 donde no tuvieron ningún beneficio, ni siquiera la posibilidad de “tomar mate”.

 Como tantos otros detenidos, Miranda sufrió la requisa del 13 de diciembre. Estaba en la misma celda junto a un compañero cuando en horas de la mañana vieron pasar a gente que corría. “A los 10 minutos hubo una requisa tremenda, con muchos golpes. Solo era maltratar y pegar. Era como el callejón de los naranjos donde uno pasaba y ligaba de todos lados”, confesó.

 Tres veces tuvo que soportar las torturas y tormentos en los pabellones de castigo, llamados “chanchos” por los detenidos. “Eran causas inentendibles, no se podía hacer nada. Éramos obligado a hacer flexiones y todo tipo de gimnasia”, mencionó, y agregó que además lo golpeaban con zapatillas en la planta de los pies.

 Luego, el silencio. El momento de pausa que paralizó a jueces, abogados, policías y todos los jóvenes que estaban en la sala. “Me pongo mal porque fueron momentos muy duros”, dijo el testigo ante la atenta mirada del Tribunal, que le ofreció parar cuando sea conveniente.

 Sin embargo, Miranda tomó fuerzas y siguió con la declaración. Contó que los torturadores eran empleados y recordó  especialmente a dos de apellido Fernández sumado a  otra persona que le decían “el nazi”, ya  que imponía terror por su característica física y apariencia similar a las autoridades alemanas.

 Además, el ex detenido contó que en una oportunidad en que fue torturado había cadetes jóvenes de su misma edad y se los entrenaba para torturar. La odisea duró hasta 1979 donde fue liberado para pasar a ser uno de los tantos exiliados políticos en Suecia.

 Como un recordatorio de lo que sucedió y un mensaje de “Nunca más”, este es un fragmento implícito de lo que dijo el testigo en la jornada de hoy.

 “Es muy feo convivir con lo que pasó. Los presos que fuimos torturados y desaparecidos por pensar distinto. El torturador no se como puede vivir al pensar estas situaciones. Nos quemaron con cigarrillo, nos picanearon, no golpearon en la cabeza con bolsas de arena. Tratamos de olvidar. Este tipo de tortura física y psicológicas fueron mayores a personas como Cabral o Aquaviva donde lo tenían una semana. Los volvieron locos, le pegaban por pegar. Los maltrataron como quisieron”

 Para dejar en claro en plan sistemático y coordinado entre las distintas fuerzas, Miranda vio militares dentro de la Unidad 9.  “Creo que nos visitó Camps un día domingo. Lo recuerdo porque jugaban River y Boca y no pusieron el partido porque llegaban militares. La gente del ejército habló con nosotros. Nos preguntaba la ideología y demás cuestiones”, completó.

 Por último el sanjuanino recordó el día en que lo llevaron a Cabo y a Pirles para “asesinarlos” ya que a ellos los llevaron a un cuarto y les pegaron “sin motivos”:

 

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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