Fernández se llenó de contradicciones y quedó mal parado para los alegatos

No pudo precisar gran parte de sus acciones en la unidad 9 ya que sus ideas cambiaban con el pasar de los minutos en la indagatoria ante el Tribunal. Además el médico Jurío decidió ampliar su declaración y comparó a la muerte de Pinto con la de Favaloro por el dolor “que le causó”

POR SECRETARÍA DE PRENSA

APDH LA PLATA

(6SEPTIEMBRE2010) Ramón Fernández es uno de los catorce imputados sobre lo que sucedió en dictadura en la Unidad 9 platense y dio argumentos que se contradijeron para sí mismo y con respecto al centenar de testimonios que pasaron desde abril.

Para los detenidos, “el manchado”. Para los allegados, el “mencho”, en una persona que estuvo desde abril de 1977 hasta diciembre de 1978 en su labor de penitenciario en esa unidad.

Como punto de base el imputado aclaró que nunca quemó ningún legajo de detenidos ni robó ningún expediente en el penal pese a lo que se decía en los diarios.

A partir de entonces dejó en claro que el planteo realizado en el juicio es la palabra de “ellos” (por los testimonios) contra “la mía”, por lo que comenzó a nombrar a diversos detenidos como Andenmatten o Elizalde y esgrimió refutaciones a los dicho en audiencias pasadas. “Trato de explicar humildemente con los términos que tengo y que puedo. Hice 30 años de servicio, me jubilé y a los cuatro meses me meten preso, cuando en aquella época tenía meses dentro de la unidad”, dijo Fernández.

Momento después comenzaron las contradicciones, ya que aclaró en primera instancia que nadie le decía manchado en el penal, pero sus punteos rechazados de lo que dijieron testimonios los hizo sobre todas las personas que recordaban ese apodo. “¿Si dice que no es el machado Fernández que sentido tiene que me explique eso? Usted asume entonces que es el manchado”, le dijo el Juez Rosansky.

Luego, el imputado explayó que no tuvo problemas con ningún detenido. “Le digo más. Imagínese a un oficial que comienza a trabajar con esta gente, yo era joven y tenía mis recaudos. No era gente conflictiva, para nada”, agregó. Sin embargo las palabras de los testigos indicaron que era de los policías que “mas pegaba” (Ver audiencias anteriores).

Pasaron unos minutos de menciones, y ante las preguntas comprometidas de la querella, el imputado apeló a que “pasaron 30 años y es difícil de acordarse algunas cosas”.

Con respecto a las sanciones, Fernández dijo que no eran por tener un botón desabrochado pero había cuestiones de higiene que se tenían que cumplir como afeitarse y estar limpio. Los motivos eran por el contrario “una disputa entre internos, por contestar mal o por no tener la celda en condiciones”, en otro aspecto contradictorio ya que antes había dicho que en aquellos años no había visto peleas entre los detenidos.

Además de negar la influencia de las fuerzas militares sobre la Unidad 9, el imputado indicó que no se deben llamar celdas de castigo sino “pabellón de sancionados”, a los lugares donde los detenidos iban ante una mala conducta.

Hay otras cuestiones que se hicieron valer de contradicciones en el imputado, ya que en un momento comparó las condiciones de la celda de “castigo” de la Unidad 9 con las de la unidad penal de Marcos Paz donde se halla actualmente, y dijo que las duchas estaban calientes todo el año. Aspecto contrario ya que luego de unos minutos confesó que había solamente “agua fría” en las celdas. Sobre el caso Pinto surgió otra contradicción.

Al principio dijo que no lo conocía hasta las lecturas de los expedientes de la causa. Luego mencionó que lo vio, lo metió al calabozo, que colaboró “para que no se auto golpeara” debido a su condición de epiléptico y que declaró en el sumario administrativo de la muerte de Pinto.

Un médico que gritó en su declaración

Carlos Domingo Jurío declaró semanas atrás pero al ver que se le amplió la carátula pedida por el Fiscal Molina decidió hablar nuevamente ante el Tribunal y comenzó con un monólogo de media hora donde llegó a quebrarse y gritar fervientemente que su colega Favole nunca “arrugó” en su labor.

“Me gustaría darle la mano a Moisés Pinto (Hermano del fallecido Alberto y querellante que no estaba en la sala) porque su muerte me dolió tanto como el suicidio de Favaloro. Me lamento cada muerte de un paciente” dijo el imputado, quién repitió esa frase en reiteradas oportunidades y aclaró que no es para hacer una “parodia”.

Se veía a una persona tranquila y de tono cauto ante los presentes, pero luego de unos minutos comenzó a sentirse nervioso y disparó: “el médico debe estar del lado de la vida, jamás del lado de la muerte. Tengo mi mujer que es médica, tengo 5 hijos de los cuales 3 son médicos. Es mi orgullo, mi honor, y nadie me va a hacer callar eso”.

Las dudas sobre la veracidad de su declaración comenzaron a surgir cuando el médico se refirió a Moisés Pinto y dijo: “debe ser un dolor muy grande que te maten (sic) a un hermano, como el dolor de una madre que pierde a su hijo”.

Jurío continuó deslizando su versión sobre el caso del detenido Pinto, y argumentó que a 34 años haría exactamente lo mismo desde el punto de vista médico, y qué “Si hubiera sabido lo que iba a pasar, me lo hubiera llevado tan solo para salvarle la vida” ya que “Hay una configuración de continuidades y tienen que hablar los demás protagonistas”. A modo de advertencia y previo a un cuarto intermedio, el imputado sentenció: “Todos somos mortales, todo es cuestión de tiempo. Pero en el devenir del tiempo no existimos nosotros. Tratemos de que exista el género humano en los próximos tiempos”.

En otro de los pasajes el imputado no dio alternativas a las suspicacias y de tono soberbio y tenaz esgrimió: “Solo digo la verdad, tan solo la verdad y toda la verdad que Jurío sabe sobre el paciente Pinto. Me considero como lo he sido siempre, un instrumento de la justicia, y mi causa es la causa del género humano, con profunda emoción, porque en mi vida me ha tocado compadecer ante otra cosa como para ayudar a esclarecer. Pido disculpas por si la verdad ofende y lastima, pero la verdad es el camino más recto, más corto”.

Vale destacar que este es el informe realizado sobre la primer declaración del médico Carlos Domingo Jurío el 9 de agosto pasado ante el Tribunal. https://juiciounidad9.wordpress.com/2010/08/09/pedido-de-detencion-para-los-medicos/ 

Según pudo averiguar este medio, los alegatos de los abogados están previstos para fin de este mes, en la última etapa del juicio que comenzó en abril.

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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