Alegatos

El juicio a los penitenciarios

La querella alegó sobre los delitos de lesa humanidad cometidos en la U9

Los abogados querellantes iniciaron la exposición respecto a las acusaciones contra los catorce agentes del servicio penitenciario. Hasta el momento, todos los abogados tomaron como eje central de análisis la figura del genocidio.

Por Secretaria de Prensa y difusión APDH, LA PLATA

(27deseptiembre2010) Marcelo Ponce Núñez, abogado que representa a la CTA en la querella unificada con la APDH La Plata, fue el primero en comenzar con los alegatos el lunes 27 y lo hizo a partir de una frase que Videla pronunció en diciembre de 1976 en la que el ex dictador se refirió al respeto a los derechos humanos como “la resultante de nuestra cristiana y profunda convicción acerca de la preeminente dignidad del hombre como valor fundamental y es seguramente para asegurar la debida protección de los derechos naturales del hombre que ejercemos en pleno la autoridad; no para conculcar la libertad sino para afirmarla; no para torcer la justicia, sino para imponerla.”.

Acto seguido, el abogado aludió a la división de poderes que existe en nuestro país desde 1853 y a los derechos ciudadanos que, desde 1930, fueron violados por los gobiernos de facto que se sucedieron. Asimismo, detalló la legislación nacional e internacional que existía antes, durante y después de la última dictadura cívico-militar, en la que hubo “fuerzas que promovieron un genocidio mediante la instrumentalidad del golpe de Estado”.

Según la querella CTA-APDH La Plata, “existió un grupo de civiles y militares que por fuera del Estado y la estructura nacional se dedicó a eliminar grupos concretos que se opusieran a la organización nacional o no quisieran someterse a ella”. “Esos fueron los fines del grupo agresor”, añadió Ponce Núñez.

En otro orden, el abogado calificó a la prueba como “abrumadora” y “de valor sustancial”, además de reconocer la existencia de “elementos más que probados sobre la gravedad de los hechos”.

Respecto a la responsabilidad del ex director del penal Abel Dupuy, Ponce Núñez afirmó que “el Servicio Penitenciario Bonaerense estuvo sujeto al Poder Judicial y al Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires” y alegó que “fue nombrado el 30 de noviembre de 1976”. “Diez días más tarde y dos antes de la requisa, según la declaración del testigo Rojas, Dupuy recibió la visita del interno”, agregó.

También aludió a las declaraciones de los testigos Scatolini, Herrera y Caldarola para evidenciar que el jefe de la Unidad debió encontrarse presente el 13 de diciembre de 1976 (día de la requisa) y agregó que “fue puesto al frente de la ‘cárcel modelo’ para la destrucción del grupo”. “La U9 estaba siendo preparada para el genocidio y se entregó de jefe a jefe”, añadió.

Si bien Ponce Núñez hizo mención a las víctimas de la requisa, puntualizó en los casos de Zavala, ex jefe superior del SPB, Podolsky y Galansky Coper, por haber recibido golpizas con un mayor ensañamiento.

Sobre tipos de torturas más allá de las físicas, el abogado amplió las de tipo psicológico, como es el caso de la canción de Roberto Carlos “Te agradezco Señor por un día más” que, según algunos testimonios, se escuchaba por las noches. Asimismo se alegó sobre las desapariciones físicas, los “Pabellones de la muerte”, la supuesta subordinación al Ejército y la clasificación de los internos según su grado de peligrosidad.

Los casos de Dardo Cabo y Rufino Pirles fueron mencionados por Ponce Núñez en tanto existió una orden de traslado que debió haberse efectuado, según la legislación correspondiente, por el SPB y no por el poder militar. En palabras del abogado de la CTA, “sobre Georgiadis y Rapaport, la orden consistió en un traslado para indagatoria por parte de personal militar”.

Por otra parte, las celdas de castigo conocidas como “chanchos” fueron objeto del alegato ya que “eran un cubículo de cemento con una letrina sin agua, donde se propinó un trato degradante e inhumano hacia los internos a partir de castigos, condiciones insalubres y de carente atención médica”. En este sentido, vale destacar el relato de los testigos, quienes aseguraron haber visto salir del penal a otros detenidos y devueltos en “estado deplorable” tras visitas a los diferentes Centros Clandestinos de Detención.

También se refirió a los supuestos suicidios de Marcos Ibáñez Gatica, castigado alevosamente en los “chanchos” y del interno La Sala, víctima del imputado Peratta, según la declaración de varios testigos. 

Uno de los hechos más emblemáticos que se están juzgando en la causa tiene que ver con Alberto Pinto, quien padecía de epilepsia y no recibió el cuidado necesario. Ponce Núñez dijo que “la recepción del interno en la U9 fue a los golpes y de inmediato a la celda de castigo”. En cuanto al registro de atención médica, el abogado arguyó que “toma valor a partir de que se le detecta gran mal epiléptico y se le da analgésicos, aunque permanece en los calabozos de castigo”. Y agregó: “Nadie se iba a dar cuenta si tenía un ataque de epilepsia porque las puertas eran de metal y, sobre la perforación intestinal, ésta no se puede haber dado por un ataque de epilepsia”.

Luego de lo  expuesto por el  representante de la CTA, el Doctor Oscar Rodríguez, abogado querellante por la Asamblea por los derechos Humanos La plata, se refirió a las calificaciones de los delitos para cada imputado y en relación a ello las penas correspondientes.

Rodríguez fue solvente y concreto en su discurso en el que se resolvió pedir prisión perpetua para Abel David Dupuy, Isabelino Vega, Víctor Ríos, Raúl Aníbal Rebaynera quienes ocuparon un rol jerárquico a partir de la requisa del 13 de diciembre de 1976  y  quienes tuvieron la responsabilidad máxima de los hechos ocurridos en la Unidad 9 durante el periodo analizado en el debate. 

Elvio Osmar Cosso: se desempeñó como Director de Seguridad del Servicio Penitenciario y fue quien estuvo al mando de la requisa del 13 de dicieembre .La querella alegó que su presencia allí obedeció a una decisión de supervisar directamente la requisa, con su contenido de comisión masiva de delitos contra la integridad física de las personas y de puesta en marcha de un plan sistemático de tortura, muerte, delación y quebrantamiento psicofísico al interior del penal. Por tal razón, se pidió en este caso la pena a 25 años de prisión.

Ramón Fernández: quien fuera miembro del Servicio Penitenciario Bonaerense y se desempeñó como Inspector de Vigilancia y Tratamiento de la Unidad Nº 9 hasta el 4 de septiembre de 1978  En este caso, la querella lo  señalo como culpable de un hecho de tortura seguida de muerte  y 12 casos de tortura por lo cual se pidió la pena a 25 años de prisión.

Jorge Luis Peratta: Alias “El Vietnamita”, se desempeñó como adjuntor de la Unidad Carcelaria Nº 9 entre el 3 de diciembre de 1974 y el 31 de marzo de 1978. En este caso , la querella lo encontró responsable de 5 hechos de tortura, por tal motivo,  solicitó la pena a 22 años a prisión.

 Valentín Romero: Alias “culito de goma” ,fue designado en 1966 guardián de la Guardia Interna de la Unidad Carcelaria Nº 9 y, a partir de 1977, se desempeñó en el área de Vigilancia y Tratamiento. Se lo encontró responsable de 3 hechos de tortura por lo cual se solicitó la pena a 19 años de prisión.

 -Segundo Andres Basualdo: Cumplía el rol de Oficial Penitenciario dentro de la Unidad Nº 9. Se lo identifica como el “cabo Basualdo”, cargo que desempeñó desde 1974 hasta el 31 de diciembre de 1977.  La querella alego la responsabilidad en dos hechos de tortura  y solicitó la pena a 16 años de prisión.

Catalino Morel: Se desempeñó como adjuntor en la Unidad Nº 9 entre el 1 de septiembre de 1975 y el 30 de diciembre de 1977. Estaba a cargo de la custodia del detenido Alberto Pinto, una víctima en situación de extrema vulnerabilidad que fue sometida a torturas por varias personas, al punto de causarle la muerte. En este caso particular, la querella lo reponsabiliza de garantizar la seguridad e integridad fisica del detenido.

Por lo expuesto, se resolvió calificar al imputado  del delito de tortura seguido de muerte en perjuicio de Alberto Pinto y  la pena a 18 años de prisión .

Héctor Raúl Acuña: Más conocido como “el oso Acuña”, cumplía la función de Subalcaide del Servicios Penitenciario Bonaerense dentro de la Unidad Nº 9.

La querella lo responsabiliza  por el delito de tortura cometido contra Eduardo Zavala, tomando en cuenta el ensañamiento particular contra la víctima, la motivación de venganza en personal y política, así como la situación de indefensión que se agravaba por la participación de varias personas en el castigo. Por consiguiente, se  solicitó la pena a 15 años de prisión.

Luis Favole, Enrique Corsi, Carlos Jurío- Los tres se desempeñaron como médicos dentro de la Unidad 9.Se los responsabiliza del delito de tortura seguido de muerte en perjuicio de Alberto Pinto , mensurando como agravante la formación profesional de los tres autores y el juramento hipocrático prestado. Se solicitó para los tres la pena a 18 años de prisión.

Alegato  Justicia ya!

Tras la presentación de la querella unificada por la Central de trabajadores argentinos(CTA) y la Asamblea Permanente por los derechos humanos La Plata(APDH La Plata), el colectivo Justicia Ya!, presentó su alegato de la mano de la Doctora Guadalupe Godoy y el doctor Pablo Castelli.

Godoy inició el alegato aclarando la posición de la querella respecto a la figura del genocidio y de entender lo sucedido en la Unidad 9, dentro del proceso genocida que tuvo su inicio tras el golpe militar de Marzo de 1976.

Se refirió al plan de exterminio que perpetró la dictadura, el  cual tenía como objeto “detectar y desarmar grupos, crear desconcierto e instalar el  temor”, a su vez que buscaba “romper lo colectivo”.

Afirmó que durante el debate se recabó  prueba sólida y  suficiente para comprobar cuál fue el papel del Servicio Penitenciario, el cual alegó que no se subordinaba a las directivas de las Fuerzas militares sino que funcionaba en coordinación con ellas.

Respecto a la requisa del 13 de diciembre, la abogada sostuvo que los testimonios “fueron coincidentes y  creemos que todos los casos dan fe la veracidad de los hechos”.

Tras un extenso alegato, el colectivo Justicia ya! , pidió prisión perpetua para Abel David Dupuy. Respecto a Isabelino Vega, Víctor Ríos, Elvio Osmar Cosso, Catalino Morel, Ramón Fernández, Jorge Luis Peratta, Segundo Andrés Basualdo, Valentín Romero, Raúl Aníbal Rebaynera, Carlos Domingo Jurio, Luis Favole y Enrique Corsi a la pena de 25 años de prisión, y a Héctor Raúl Acuña a la pena de 15 años de prisión.

Invasión a Las Islas Malvinas, el 28 de Setiembre de 1966, “Dardo Cabo, Operativo Condor”.

Autor: Osvaldo Gasparini
Memorias de Sierra chica, Caseros, la Plata U9

En el Penal de Sierra Chica Provincia de Buenos Aires, cuando nos prohibieron hablar de celda a celda, Dardo nos contó a los del pabellón de enfrente acerca del Operativo Cóndor, cuando aterrizaron en las Malvinas, el 28 de septiembre de 1966. Hacíamos como los sordomudos.

 Hablábamos con las manos. Él relataba y nosotros preguntábamos. Allí me enteré de algunos pormenores que no sabía, como que prepararon todo con tiempo, obteniendo información de gente que había visitado las islas y de un cura que vivió un tiempo allí. Dardo Cabo contaba que tomaron el avión a Ushuaia como turistas, con su mujer, María Cristina Verrier, una ex actriz, que era hija de un juez de la Corte Suprema de Justicia y funcionario del gobierno de Arturo Frondizi.; Héctor Ricardo García, de Radio Colonia y el diario Crónica , por aquel entonces; y Alejandro Giovenco, que después se fue con las Tres A participando en la masacre de Ezeiza, hasta que le explotó una bomba que llevaba en el portafolio. En total eran 18 argentinos, muy jóvenes todos, menos de 30 años. Dardo era el jefe del comando; la mujer, en el tercer orden.

Dio la casualidad de que en el avión, a la compañera de Dardo se le sentó al costado el gobernador de Tierra del Fuego, que tenía jurisdicción sobre las Malvinas. En un momento el tipo le dijo que sería un orgullo para el país recuperarlas. Y ella le respondió que no se hiciera problema porque estaban tomando el avión con ese propósito. Este personaje, que si mal no recuerdo era el Contraalmirante José María Guzmán , no lo podía creer. Cuando aterrizaron, quedaron inmediatamente rodeados. Pero descendieron del avión y desplegaron siete banderas argentinas. Tenían previsto tomar la residencia del gobernador inglés y ocupar el arsenal de la isla, mientras se divulgaba una proclama radial que debería ser escuchada en la Argentina. El objetivo no se pudo cumplir porque el avión, de 35 mil kilos, se enterró en la pista de aterrizaje y quedó muy alejado de la casa de sir Cosmo Haskard. Dardo no quería que lo detuvieran bajo las leyes inglesas. Mientras, negociaban con los británicos con intermediación de un sacerdote católico que vivía en Puerto Stanley, Rodolfo Roel. Al anochecer, Dardo le solicitó al sacerdote Roel que celebrara una misa en la nave, luego los muchachos descendieron del avión y los 18 jóvenes cantaron el Himno Nacional. Ya después, Dardo Cabo ve en la cabina una ficha con las atribuciones del comandante del avión en situaciones extremas . La nave, además, fue rodeada por varias camionetas y más de cien isleños, entre soldados, milicianos de la Fuerza de Defensa y nativos armados. Y allí se le ocurre hacerse arrestar y entrego las armas al comandante Fernández García, única autoridad que reconocieron, considerando la acción como realizada en territorio argentino. Descendieron y los kelpers los trataron bien. Pero cuando llegó el buque Bahía Buen Suceso enviado por el dictador Onganía, los cagaron a palos. Después los juzgaron, condenándolos a tres años de prisión por tenencia de armas de guerra, confinándolos en la cárcel de Ushuaia. Pero sólo a los tres más comprometidos: Cabo, Giovenco y Rodríguez, por los antecedentes políticos y como militantes de la Juventud Peronista. Al resto, a 9 meses. Se comentó que Dardo se casó en la cárcel con María Cristina Verrier el 22 de noviembre de 1966 y tuvieron una hija. En cuanto al objetivo político del operativo, Dardo explicaba que se propusieron desenmascarar el falso nacionalismo de la dictadura de Onganía, que contaba con un cierto apoyo de algunos sectores peronistas. Si a ellos los metían en la cárcel por querer recuperar las Malvinas, se ponía en evidencia que Onganía no era un verdadero nacionalista. Y eso lo consiguieron. Lo que les falló fue un atentado paralelo en Buenos Aires contra un noble inglés, que salió ileso.

No hace muchos llego a mi conocimiento una anécdota increíble que se relaciona con esta aventura, que un intelectual al que tengo el gusto de conocer relata de esta manera:

“Yo en 1966, estaba haciendo el primer año de filosofía. Me encontraba en un seminario de los curas franciscanos-capuchinos. Vivíamos en una quinta de la localidad de San Miguel y nuestro director era el sacerdote Antonio Puigjane. Un día, cerca de las 15 horas estábamos jugando al futbol, en un descanso de nuestros estudios. La quinta era muy grande y la cancha de futbol quedaba como 50 o 60 metros del portón de entrada. En un momento, vimos que una pareja de dos jóvenes golpeaban las manos en el portón. El cura me pidió que los atendiera. Fui, era un joven cuyo rostro no recuerdo y una chica, hermosa, muy linda. Ahí me dijeron: queremos ver al cura, nos queremos confesar!!! El pedido era insólito, pues esa zona donde estábamos, era una zona de muchas quintas, con muchos estudiantes de congregaciones religiosas. El cura los atendió y volvió como a la hora. Al momento de la cena, todos le preguntamos, quienes eran, ya que yo había contado a mis compañeros sobre la belleza de la joven. No se, dijo el padre Antonio, era una pareja que deseaba confesarse porque iban a tomar las Islas Malvinas…!!! Obviamente no le creímos y seguimos con nuestras cosas. Cuando vi la foto de la chica en la revista Gente muy conocida en Argentina…indudablemente era ella…la compañera de Dardo Cabo. Siempre me acuerdo de esta anécdota…”

Dardo Cabo era militante de conocida familia peronista, el padre había sido custodia de Juan Domingo Perón. Fue fundador de los Descamisados, cuyos nombres identificaba con la notoria actividad pública que habían desarrollado. Nos conocimos en los pabellones de Sierra Chica. Dardo siempre tenía presente la fuga. En los recreos decía: “Fíjate, con un helicóptero en el medio del patio, nos vamos todos”. Aunque después agregaba que la zona estaba rodeada de cuarteles y que iba a ser difícil huir. Para él había que rajar de la cárcel. Y si no se podía, repito, había que estar lo mejor posible y resistir.

Recuerdo con exactitud cuando tuve el periodo de adaptación al encierro y no me sentía bien de salud. El Flaco Dardo Cabo, que estaba en el pabellón de enfrente, en la primera celda diagonal a la mía, se daba cuenta. Siempre tenía un gesto, preguntaba gritando, alguna palabra de aliento. Cabo era un ejemplo a seguir humanamente en las “tumbas”. Durante las requisas te hacían levantar los brazos para palparte. El Flaco no podía subirlos de tanta “picana eléctrica” recibida; pero seguía metiéndole para adelante, pensando en los demás. Hasta las autoridades penitenciarias lo respetaban. Los militares lo asesinaron en La Plata.

A Dardo Cabo y Roberto Rufino Pirles, los sacaron engañados del Penal de la Plata Unidad 9 para un trámite judicial. Hasta esa fecha el 6 de enero de 1977, no había pasado nada raro. Se dejaron llevar sin resistencia, hasta que fue demasiado tarde y les pusieron las esposas. Fueron ejecutados en la ruta 215 km 56 de la localidad del Coronel Brandsen, paraje conocido como Samborombón es una ruta que lleva a Sierra Chica, lugar de su supuesto destino. Tenían 40 disparos de FAL por la espalda. Lo fue a reconocer el padre de Emiliano Costa, que era comodoro. Fueron los primeros fusilados de una larga lista entre compañeros y familiares. A la fecha se realiza el juicio U9, donde los principales responsables de torturas, supuestas fugas, ejecuciones del “Pabellón de la muerte” y demás les dictaran la sentencia en poco tiempo.

La soledad del dictador Jorge Rafael Videla

Por Osvaldo Gasparini, Ex preso político.

La apariencia tranquila en la cárcel de Bouwer, Cordoba. Todo asesino que tiene un trato preferencial aparenta armonía. Pero no es cierto, no creo que se le haya pasado por la cabeza que estaría preso tanto tiempo. Las rejas aunque sean de lujo, con dieta à la carte, celular, un trato de “una señorita” y con “visita higiénica” rejas son. Una cárcel es una prisión y este asesino sale al patio a caminar solo. Hay que imaginar la soledad, seguro que lo carcome y le hace mella, ya que es un viejo de más de ochenta años con algunas enfermedades. Al cerrarse la celda y sentir en su espalda el vientito del portón que lo inserta en el infierno, tiene la oportunidad de encontrarse con sus fantasmas. La falta de libertad se nota, se siente, se está preso de todas maneras y se le pasaran por la cabeza un montón de acusaciones durante esos días torturantes e interminables.

El dictador deja sus documentos, las llaves y el “teléfono”, cuando sale a caminar. Dicen que no hace nada, no habla con casi nadie y no va a Misa, costumbre que siempre cultivó para justificar las desapariciones. La potencial compañía de sus camaradas militares es de terror, todos con el mismo perfil: Gustavo Alfolfo Alsina (el responsable de la muerte de Moukarzel estaqueado, torturado y asesinado), Vicente Meli, Carlos Ibar Pérez, Mauricio Carlos Poncet y Enrique Pedro Ruiz y Osvaldo Quiroga (que dio la orden de fusilamiento para tres compañeros: Hugo Vaca Narvaja, Higinio Arnaldo Toranzo y Gustavo Adolfo De Breuil) y Mones Ruiz (que dio la orden por medio de el cabo Miguel Ángel Pérez para dispararle a la cabeza al compañero Bauducco).

Dicen que el dictador Videla tiene varios libros en la celda, no creo que pueda leer, quizás para dormir. Además usa “traje”, no uniforme de delincuente y se mueve con toda libertad con las rejas abiertas por el pabellón, en esa prisión que se parece más a hotel que a cárcel. Mira la Televisión y comparte el banco con los compañeros de represión que siempre tienen alguna anécdotas de esas de películas prohibidas, no de ficción sino con tortura, desapariciones y muerte de por medio.

La comida tiene la aceptación de un buen “Nutricionista” y los días de audiencia salen las viandas de aluminio con cubiertos descartable, botella de agua mineral, pan y frutas. Como es diabético y como dicen que tiene cáncer de próstata tiene platos diferentes cada día de semana y por eso se le mandó el lunes peceto hervido con ensalada de tomates, lechuga, remolacha y papas. Si la vianda no llega a tiempo el general se entra enloquecer, le sale el milico autoritario, los familiares corren a la búsqueda de algunos sándwiches de miga y bebidas para compensar…

Yo como ex preso político estuve 3000 días en prisión, conozco los sinsabores de “las tumbas” en celdas de castigos “chanchos” en siete oportunidades. Desnudo, a los golpes, agua fría en pleno invierno. Nosotros sobrevivimos, éramos jóvenes que luchábamos por una causa justa no como estos asesinos. Pero este viejo genocida no tendrá fuerzas aunque este en una jaula de oro porque el enemigo más grande que padece es el temor de morir en prisión…

 

 

LA APDH LA PLATA MANIFIESTA, ADVIERTE Y SOLICITA.-

 

La Plata, 21 me junio de 2010

Denuncias penales, declaraciones públicas y diversas manifestaciones de diferentes organizaciones de derechos humanos dan cuenta de una sucesión de hechos amenazantes e intimidantes  sucedidos en el marco o en relación al juicio oral y público donde se debaten los hechos sucedidos en la Unidad Penitenciaria nº 9 de ésta ciudad en los años de la dictadura militar.

Han resultado víctima de los mismos Juan Miguel Scatolini, Eduardo Caldarola y Guillermo Ernesto Mogilner –víctimas de aquellos hechos- y el psicólogo Enrique Fidalgo quien, entre otros, colabora con el apoyo psicológico que se presta a todas las personas que sufrieron la prisión en esa Unidad Penitenciaria que oficiaba como cárcel para presos políticos enmarcada en el plan sistemático de exterminio y que vienen ahora a ofrecer el relato de aquel horror.

Avanza el juicio, se suceden los distintos testimonios y la prueba se cierne sobre los destinos de los catorce imputados como una inminente anticipación de la condena penal.

Es esta la situación que determina los preocupantes hechos que se denuncian. No sabemos los límites que observarán los verdugos de ayer y de hoy. Sabemos que la desesperación irá en aumento en tanto nos acerquemos al final del debate.

Desde la incógnita y la certidumbre  advertidas y expresadas, es que denunciamos los hechos de amenazas e intimidación, nos solidarizamos con las víctimas, y solicitamos a los gobiernos nacional  y provincial desplieguen toda la capacidad de investigación a los fines de esclarecer lo sucedido,  evitar otros posibles hechos y garantizar las condiciones necesarias para el normal desarrollo del juicio que se está llevando a cabo en persecución de justicia y de fin de la impunidad.

Amenazaron a cuatro testigos de Unidad 9

Hoy se desarrolló una conferencia de prensa en la sede de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) con la presencia de testigos, abogados  y diversos representantes de organizaciones sociales y políticas para repudiar los actos de intimidación que sufrieron algunos  testigos que han declararo en el juicio a los penitenciarios y médicos de la Unidad 9.

POR SECRETARÍA DE PRENSA

APDH LA PLATA

(16JUNIO2010) Tres testigos de la causa de Unidad 9 y un psicólogo de CODESEDH, encargado de la contención de los mismos, recibieron diversas amenazas en los últimos días. 

Esto  provocó la reacción de diversos sectores que mostraron preocupación por la falta de protección a quienes brindan aportes en el proceso judicial para condenar a 11 penitenciarios y 3 médicos de la causa de Unidad 9.

 Scatolini recibió amenazas en su casa por un grupo desconocido de personas,  Caldarola recibió alrededor de tres llamadas con intimidaciones, Fidalgo fue asaltado en su hogar y Mujilde sufrió el ingreso de personas en su hogar que revolvieron sus pertenencias (no le robaron nada) y le dejaron un cuchillo sobre la cama como símbolo de amenaza.

En la conferencia estuvieron presentes abogados de la querella, integrantes de la CTA, Justicia Ya, APDH La Plata, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Unión por los Derechos Humanos, Comisión Provincial por la Memoria, entre otras organizaciones.
 

En declaraciones a Radio Provincia, Eloy, ex detenida desaparecida dijo que los testigos “seguimos siendo el blanco” de los represores y cuestionó que, a pesar del tiempo transcurrido “no se desmantelaron las fuerzas represivas” y además, los represores siguen libres.
 

Eloy aseguró que “no se toman los recaudos de inteligencia para investigar a quienes pueden cometer estas cosas” y añadió que “ni siquiera se ha investigado a los represores denunciados por Jorge Julio López. Después de 4 años, los testigos seguimos siendo las víctimas”.


Por último, afirmó que “hablar de protección con los tipos libres y no investigándoselos, es un poco hablar en vacío”.

Veinte años después, un juicio imprescindible.

La causa que investiga parte de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Unidad Penal Nº 9 de La Plata llega a juicio oral con veinte años de demora.

El cierre de las investigaciones que generaron las leyes de punto final y de obediencia debida tuvo consecuencias de muy difícil reparación en el día de hoy. La sociedad no pudo saber quiénes, dentro de las fuerzas armadas y de seguridad, habían participado con responsabilidad criminal en el accionar terrorista desplegado; por lo tanto esos crueles represores permanecieron dentro de las fuerzas impregnándolas de sus criterios autoritarios, discriminatorios, corruptos y criminales. Esos genocidas formaron generaciones enteras de oficiales y suboficiales, sin más objeciones que las impulsadas por los organismos de derechos humanos.

Hubo gestiones que intentaron introducir criterios de transparencia al interior de algunas fuerzas; se produjeron, ciertamente, avances importantes en la materia.

Sin embargo, la influencia persistente a que nos referimos sigue presente con toda claridad en discursos y prácticas policiales, como en discursos y prácticas penitenciarias. Y, lamentablemente, también en muchos de los discursos y prácticas judiciales.

El ejemplo usual y paradigmático es la tortura practicada en los lugares de detención a través de sus distintas variantes. Pero también vale destacar la discriminación clasista que se expresa a través de las detenciones selectivas, de los procesamientos infundados, de la negativa judicial a intervenir al interior de la cárcel, de las políticas de encarcelamiento generalizado que está haciendo de los penales verdaderas bombas de tiempo. Y fundamentalmente, del estruendoso silencio que rodea a la huelga de hambre hoy en curso; generada en la Unidad Nº 9 y que alcanza a cientos de internos de cárceles provinciales y federales.

Por eso es que estos juicios son imprescindibles. Porque los daños y las consecuencias del terrorismo de estado han sido múltiples. Y porque nos debemos como sociedad saldar la terrible deuda de sangre contraída por el estado terrorista y reparar a través de las instituciones democráticas al menos parte del daño causado al margen de toda norma legal.

Oscar Rodríguez

unidad 9, unidad de 14, o UNIDAD DE TODOS

Este año 2010 en que nos aprestamos a festejar nuestro Bicentenario como Pueblo que ha luchado y lucha por su liberación y definitiva organización independiente de todo poder extranjero (los culturales y económicos, también lo son), estamos asistiendo a la revalorización de los Derechos Humanos a través del impulso y concreción de varios juicios donde se analiza las conductas de represores que las desplegaron durante los años 1976 a 1983. La causa Unidad 9 de La Plata, es una de ellas.-
No ha sido fácil llegar a este momento, han sido muchos años de luchas de los organismos de derechos humanos, de organizaciones sindicales y de parte del poder judicial que ha entendido la crucial importancia de estos procesos.-
Se nota desde ese lunes 12 de abril del 2010 en el interior de la audiencia, de su ámbito, un espíritu de cuerpo de la defensa, que nos mueve al título de la presente.-
Se han propuesto cuestiones dilatorias, como si con ello se fuera ha alcanzar una dilación de la tramitación del proceso. Ya desde la lectura de las piezas procesales que marca el ritual, innecesario por cierto ya que su incorporación por lectura daba suficiente garantía a los procesados. Reiterar planteos que se encuentran ya resueltos en la misma causa o en otras similares hasta por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con su actual integración, lo que nos advierte del mantenimiento del criterio sustancial.-
Se bastardeo la publicidad del acto, lo que conllevó a que dicha incidencia culminara con una sanción hacia una de las defensas.-
Una de las reglas procesales básicas, que a su vez forma parte esencial de nuestro derecho de fondo, es la BUENA FE.- Y no es muy difícil de entender el concepto, simplemente manejarse en la vida bajo parámetros y conductas que no impliquen la generación de perjuicios hacia terceros, extremando los cuidados en tal sentido. En apariencia y por lo demostrado hasta aquí en los actos de la audiencia, poco de ello se expresa por parte de las defensas.-
No será por cierto haciendo la “V” de la victoria, por parte del imputado Acuña, en dirección al público que se encuentra en la sala que se alcanzará aquel principio de Buena Fe.-
No será por cierto remitiendo cartas desde el interior del penal hacia alguno de los testigos que se consolidará dicho principio.-
Y hay más, pero como se dice habitualmente “para muestra sobra un botón”.-
Asistimos hasta ahora a la aparente separación de posturas procesales para dirigir las defensas de cada uno de los imputados, más a la hora de lo concreto, la unificación monolítica de las posturas. Ello nos demuestra que han sido, son y serán una misma cosa, una misma idea que históricamente viene desde el tiempo, desde aquellos tiempos que enmarcaron los hechos por los que son juzgados en el presente. No han perdido la estructura ni la idea filosófica que los vio nacer, la violación sistemática de los derechos humanos.-
Se pretendió la separación de las querellas, constituídas por organizaciones de derechos humanos, la secretaría de derechos humanos de la nación, la CTA.; sosteniendo para ello que con la representación del estado que ejerce el Ministerio Público Fiscal era suficiente para alcanzar el pleno proceso. A fuer de sinceros se permitía la presencia de la querella asumida por el Dr. Pinto, hermano de una de las víctimas. Es decir, en concreto, a las víctimas generalizadas, a los derechos difusos, más concretos del resto de la sociedad, se los dejaba de lado, se pretendía su exclusión. Contrariando de ésta manera multiplicidad de doctrina y jurisprudencia desde nuestro más Alto Tribunal de Justicia que permite, admite y alienta la participación ciudadana en los procesos.-
Olvidaron por cierto los señores imputados y sus defensas, que vivimos en una república y que en ella es el pueblo quien ejerce la plenitud de los poderes. Por cierto, debido a la gran cantidad de ciudadanos ello no se hace en forma directa sino a través de sus representantes. Que duda puede quedar a persona alguna que las organizaciones de derechos humanos son representativas de la sociedad?; que duda puede quedar a persona alguna que organizaciones como la CTA representan a gran parte del sector obrero, siendo además que fue dicho sector, el obrero, quien más pérdidas sufrió en aquellos nefastos años de la dictadura?; que duda puede quedar que desde el estado, a través de la secretaría de derechos humanos, se está ejerciendo la representación popular que emerge del voto de los ciudadanos que eligieron un gobierno?
Esa participación de las organizaciones populares refuerza la transparencia del proceso, hace a las libertades ciudadanas, hace al afianzamiento de la justicia. Pero como decíamos ellos, los imputados y quienes los representan, traen su historia, y en ella las libertades y la justicia fueron depreciadas, bastardeadas, dejadas de lado. No fueron procesos judiciales con garantías plenas los que permitieron los encarcelamientos en unidades carcelarias como la unidad 9 de La Plata. No fue la participación popular la que controló el poder, su ejercicio. No era una república.-
Los hoy procesados contribuyeron a la violación de nuestra constitución desde su art. 29, fueron y son, más allá que hoy no los alcance un juzgamiento por ello, traidores a la patria. La historia con su siempre vigente análisis así lo dirá para nuestra posteridad.-
Por ello no debemos amedrentarnos ante esa unidad monolítica que emerge de aquella unidad 9 representada hoy en 14 procesados; la única unidad monolítica es y debe ser la del pueblo consolidando los principios de justicia y libertad.-
Ponce Nuñez Marcelo Enrique